Este es el origen (y futuro) de la cumbia rebajada

Aniceto Molina, cumbia rebajada

La película de Netflix ‘Ya no estoy aquí’, elegida para representar a México en los premios Oscar, ha puesto en la mira internacional a un subgénero musical y contracultural derivado de la cumbia, el cual ahora miles escuchan en Spotify

Está comprobado que en la posmodernidad el underground y lo contracultural han dejado de serlo pues ya no hay recoveco, misterio u hoyo desprolijo que escape de la red que muestra todo y a todos en todo momento.

El subgénero musical bautizado como cumbia rebajada es uno de los ejemplos más claros de que lo velado ya no lo es desde que Internet levantó las cortinas.

La que fuera la música que identificaba a algunos barrios de Monterrey, Nuevo León, esa que aún escuchan los llamados cholombianos (jóvenes cholos aguerridos al baile, pero también a la mota y al alcohol) es ahora ‘la nueva música del mundo’.

La cumbia rebajada, una de las estrellas de la película ‘Ya no estoy aquí’ (Fernando Frías de la Parra, 2019) ha emergido del underground, de los barrios como ‘La Inde’ (Independencia), gracias a Netflix, quien la mostró al mundo acompañada de una trama que incluye un viso de realidad de lo que se vive en la pequeña Colombia, en las calles de algunas colonias de Monterrey y que se retrata, también, a diario, en las primeras planas de los diarios amarillistas del norte de México.

La atención global a ese pequeño recoveco regio es cada vez mayor debido a la elección de la cinta como representante del país en los premios Oscar, lo que propiciará que el subgénero musical, que nació por un error en una tornamesa, llegué a más oídos y que siga su comercialización a niveles insospechados por los ‘colombias’ que lo vieron nacer, algunos de los cuales aún no juntan para pagar una membresía de Netflix.

UN ERROR

El ahora hijo pródigo de la cumbia no fue deseado; no se planeó, nadie lo tenía en mente. Nació de un error humano, de un acto de desgano en el que el ‘hay luego lo hago’ ganó terreno sobre el ‘compongamos ahora’.

Narra la historia de barrios, aquella que ahora es copiada en cientos de páginas de Internet, Wikipedia incluida, que la cumbia rebajada vio la luz después de un accidente del Dj sonidero Gabriel Duéñez con la tornamesa en donde reproducía la música con la que, cada fin de semana, bailaban decenas de jóvenes en la colonia Independencia de Monterrey.

En sus propias palabras, aquellas que ya se leen hasta en chino y mandarín, Duéñez narra: “De tanto tocar, de cinco a seis horas, el equipo se calentó provocando que diera menos revoluciones al disco, y así llegó el tono rebajado. Ya después traté de reparar la tornamesa y, pues no pude y mejor así la dejé”.

Así de fugaz, de la mano y desgano del coleccionista de cumbias, fue el nacimiento de este subgénero musical que ahora miles escuchan en Spotify y Youtube, por mencionar sólo algunas plataformas digitales.

El público, ávido de sonidos del mundo, ahora voltea al underground del norte de México, y es que sí algo tiene “la rebajada” es que al bajar el tempo de reproducción (aproximadamente a 76 pulsaciones por minuto) un cierto dejo de nostalgia se asoma y algo de oscuridad y melancolía se adueña del espacio.

Para el director de la reconocida cinta propuesta para representar a México ante “la academia”, la cumbia rebajada “es una metáfora para decir que no quieres que el tiempo acabe porque no hay futuro: ser joven en un lugar de México o Latinoamérica donde no hay oportunidades es no poder ser joven” (EFE).

Los significados y discursos en torno a la cumbia lenta, que se baila en círculos, con o sin pareja, han empezado a fluir como un aura metafísica en donde la ‘jodidez’ y la marginalidad de sus actores salen a relucir como elementos cuasi surrealistas.

Una vez alzado el velo en torno a la cumbia rebajada y el entorno social en el que nació y desarrolló, la realidad de otro mundo, en nuestro propio mundo, se ha mostrado y ha asombrado a más de uno por ser tan jodidamente violenta y despiadada, sin embargo, también ha dejado ver que la música es una salida por la cual siempre se puede escapar.

De aquel error de Duéñez queda la anécdota, de Netflix la comercialización de la música, de las redes sociales su masificación y de la banda de la Independencia y alrededores, seguramente, el asombro de saber hasta dónde puede llegar un símbolo de identidad nacido en las calles y uno que otro patio de alguna vivienda.

EL DATO

Aunque la cumbia rebajada es un subgénero sintetizado, una forma de transformar la música haciéndola más lenta mediante la manipulación de aparatos electrónicos, también es cierto que hay grupos que la interpretan en vivo, como Kual?, Kombolokos, Alberto Pedraza, Maravilla, La Perla Colombiana y La Tropa Vallenata.

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